jueves, 3 de mayo de 2012

Ocaso de Octubre.

 Ocaso de Octubre.


Se van ya olvidando
las palabras dichas
y ese dulce reflejo
que daba a tus ojos
del hermoso ocaso
fue aquel Octubre
en el cual te conocí.

Aproximandote en medio
de gente que pasaba
sin siquiera mirar
estuviste inadvertida
por muchos en el lugar
mas, mientras entrabas
mi mundo empezó a girar.


 Lo nuevo extraño.


Bastó cruzar mirada,
empezó la travesia,
mi mundo buscando
un sueño en lo alto
de este firmamento 
que se abria para mi
pareciendo ya llegar.

Acercandose la noche
noté lo nuevo extraño
en esta sensación,
había renacido aquello
que un dia lo mitigué
por no descubrir
nuevamente un latido.

Latido, aquel fuerte
falto de cordura,
ingenuo del tiempo
el cual surgió en flor
asi, sin mas recurso
que mostrarse tal cual
ante efimera ilusión.

Sensación.


Viviendo un destello
de grandes emociones
promesas e ideales
generados en mi alma
zarpé una larga travesía
que nunca tuvo muelle
al cual poder llegar. 

Una historia quise, dibuje,
mientras con tus palabras
estuvo siempre presente
la frase que nunca escuche
debí hacerlo, más, cegado,
la sensacion de un latir,
no pude leer entre lineas.

 

 De ese brillo en tus ojos.


Esperé tus labios decir
a mi latir esta verdad,
de ese brillo en tus ojos
al charlar con emoción
 del mas puro sentimiento
para con quien tu pasado
no puede dejar atrás.

Si arriesgarse a saber
es de valientes y fuertes
por hoy solo quisiera
ser un endeble cobarde 
y no haber conocido
esta, tu verdad.

Mi tiempo no fue.


Satisfacción en mi queda
de poder con un verso
mover estrellas y mar
llevando confines mágicos
a una nueva realidad
que pudo ser inspirada
en una sola sonrisa.

Que de una sola palabra
traer felicidad fugaz
por un pequeño momento,
 ilusión de un  nuevo amor
 de buscar entre sueños
perdidos de su dueño
acercandolos a la realidad.

Hoy me despido de ti,
asi yo puedo volver 
a retomar mi libertad
de no seguir aun aqui
esperando mas horas,
 pues el tiempo no fue
de latir, para llegar a ti.