lunes, 13 de agosto de 2012

Infimo resplandor.

Se fue deteniendo
el inquieto tiempo
mientras regresaba
presuroso hacia a ti
mi vista distraída.

Atento a tus ojos
busqué la respuesta
de lo que sucedía,
la dirección mostrada
donde directa se fijaba
con tanta atención
tu cálida mirada.

Entender la razón,
aun extraña para mi,
a continuar viendo
el infinito y lobrego
cielo carente de Luna
que tanto te atraía.

Asombrado he quedado,
la contestación recibida
a mi interrogante dada,
fue más que palabras.

Aún no logro entender
si aquello que atónito
por segundos he percibido
ha sido no solo lo esperado.

El deslumbre de tu sonrisa
o aquella dulzura en tu voz
al contestar de tu agrado
por el pequeño y lejano
fulgor del oscuro infinito
que majestuso nos rodea.

A falta del nocturno astro,
no impide la hermosura
de quien anida en si
el destello de la misma.

Poder observar con detalle
la gran obra presentada
en fino lienzo distante,
aquel infimo resplandor
en presente reunión.

No es necesario esperar
esta vez por su regreso,
en su despedida trizte
aun los ojos descender.

Tu respuesta ha mostrado,
pues el astro ha dado paso
a sus bellas compañeras,
asi todas en la esfera,
derroche de hermosura
a los ojos demuestren.